Su magia

Los escépticos dicen que el destino no existe. Y tienen razón. Es imposible ver con los ojos vendados. Aseguran que una casualidad es la excepción  que confirma la regla del caos. Sostienen que para creer hay que ver primero, que lo importante es pasar más tiempo con los pies en la tierra que con la cabeza alzando el vuelo.

Los escépticos desconfían de todo aquel que lleve la palabra felicidad estampada en la frente. Colocan señales de stop a sus sueños para atar en corto a posibles accidentes. Es flagrante el gran desatino de quienes hablan del destino como si se tratase de una mera superstición. No han caído en la cuenta de que ponen el parche de la buena o mala ‘suerte’ para tapar los agujeros de todas aquellas cosas a las que no encuentran explicación.

El destino sólo actúa en las vidas de aquellas personas que todavía creen en SU MAGIA y yo, siempre llevo encima una varita por si las moscas.

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Por el camino hacia la soledad

La soledad ofrece un punto de vista sobre la vida

Que de otro modo no podría contemplarse.

Por las noches me atrapa con sus manos

Y no me resigno a su tacto.

Parece menos rugoso de lo que la gente predica.

La soledad te brinda el tiempo que otros

No tienen la capacidad o la voluntad de darte.

Es el mar en calma, el vacío silencioso del universo

Donde algunos dicen que no ocurre nada.

Pero vaya que sí pasa.

Pensamientos fugaces, miedos de tamaño planetario

Dudas cósmicas y un sinfín de elementos estelares

Gritan en el espacio, pero no se les oye.

La tranquilidad que colma la quietud queda patente

En un mundo gobernado por el ruido colectivo.

Y por el camino hacia la soledad,

También se llega al pasotismo más absoluto.

Las cosas pierden importancia, las personas pierden importancia.

Todo pierde relevancia menos tú mismo,

Que regresas al lugar donde siempre debiste estar:

En primer plano.

Tierra de Nadie

Creo que ya estuve aquí antes.

En este terreno farragoso

Que se debate entre la duda y la certeza,

Entre el riesgo y la conformidad.

 

‘Tierra de nadie’.

Mis pies siempre trazan el camino 

Que lleva a  ‘Ilusiones de cartón’.

Un lugar costero donde las expectativas imitan a las olas

Y se rompen justo antes de rozar la arena.

Antes de rozarme.

 

‘Tierra de nadie’.

Un rincón silencioso de la mente gobernado por la indecisión.

Amueblado únicamente con el ruido 

De algunos pensamientos neutrales.

Que ni comen ni dejan comer.

 

Todos tenemos dentro un trozo sin ocupar.

Una pequeña ciudad deshabitada que espera impaciente

El asentamiento de un nuevo vecino.

Porque ‘Tierra de nadie’ quiere cambiar su identidad,

Sus viejos errores por nuevos aciertos, su nombre

Y llamarse por fin: ‘Tierra de Alguien’

 

Nadie

Nadie conoce la voz de la luna

Ni lo que hay detrás del infinito,

Lo que callan las paredes,

El silencio posterior al adiós.

 

Nadie conoce las intenciones de la noche

Cuando centellean tus ojos frente a mí

Una ilusión casi cegadora.

 

El beso emite una sombra alargada,

La prolongación de tu pasión hasta mi boca.

 

Nadie conoce el ingenio

Que resuelve el acertijo entre tus piernas.

La lógica de un corazón que se mueve por impulsos.

 

Sigo buscando el equilibrio

Entre el tiempo y el espacio

Un punto cardinal que me sitúe

Cerca del abismo más allá de tu cintura.

 

Sé que te rindes por las noches

Sé que te rindes por las noches,

Que la soledad parece más grande con la luz apagada.

Que acudes a la almohada con consultas complicadas

Y no sirve de nada.

 

Sigues con las mismas dudas en la misma cama.

Hace tiempo comprendí que llueve más dentro de ti

Que al otro lado de la ventana

Que el silencio te ha ganado mil batallas,

Pero solo necesitas vencer en una para revivir la esperanza.

 

Los recuerdos llaman a la puerta de la memoria

Te hacen daño, te aprisionan

Pero aun así les das la bienvenida

Sin darte cuenta de que fijar tu ancla en el pasado

Es lo que no te permite avanzar en el presente

 

Estás como ausente, tu alma se resiente.

Eres fuerte, libre, independiente.

Pero te sientes sola rodeada de tanta gente.

A veces la sonrisa que muestras al mundo

Camufla una tristeza evidente.

 

Y me duele.

Me duele porque la oscuridad de la noche no te deja

Ver el camino alternativo que conduce a la felicidad.

Ojalá un día comprendas que la persona que tienes delante

Cuando miras al espejo es a la que tienes que conquistar.

 

Sé que te rindes por las noches,

Que la soledad parece más grande con la luz apagada.

Que acudes a la almohada con consultas complicadas

Y no sirve de nada.

 

Con respecto al amor

Solo puedo decirte una cosa:

Es difícil ver la magia actuar

Sobre tu destino sino crees en ella. 

Tu destino

Resulta estremecedora la habilidad camaleónica

Con que el destino se camufla en nuestras vidas.

A veces se disfraza de mensaje inesperado,

De encontronazo ‘fortuito’ con la chica de tus sueños 

En un rutinario paso de cebra.

 

Otras veces adopta la forma de frase melancólica

En una canción desgarradora.

Incluso cuando todo va mal, te planta en las narices

La solución a los problemas bajo la apariencia

De un eslogan publicitario en la marquesina

De tu parada habitual.

 

‘Seguro es casualidad’, pensarás 

Pero la lógica y la razón nunca

Podrán volar tan alto como la locura

Cuando despega tus pies del suelo.

 

Me niego a creer en el azar y sus artimañas

Cuando en realidad soy yo

Quien arma el puzzle y tú,

La pieza que encaja.

 

Tu destino no depende de las circunstancias,

Sino de cómo eliges vivirlas.

En ocasiones, el camino fácil

Es el que te descarrila.

 

Y algunos confunden fracaso con derrota,

Fracaso con desgracia,

Fracaso con accidente.

Sin embargo, la caída es el único modo

De reconocerte en la victoria.

 

Y recuerda que la vida deja de ser imprevisible

Cuando pasas a ser el autor

De tu propia historia.

 

 

Te estaría mintiendo

Me hace gracia que sólo necesites una sonrisa

Para atropellar sin compasión a mi tristeza,

Y otra, para dar marcha atrás y rematarla.

 

No es que tengas el poder de subir

O bajar el volumen de mi felicidad

Como si fuera una canción.

Ni siquiera lo tengo yo.

 

Pero te estaría mintiendo si negara

La satisfacción de mis ojos al verte,

El desfile caótico de hormonas cuando me rozas,

El subidón de alegría en sangre.

 

 

-Blog Oficial de David Pérez-