El mismo de ayer

Despertar

Y ser hoy, el mismo de ayer

El que viaja en el tiempo sin máquina

a través de recuerdos moribundos,

y canciones a pie de página

El que deja que el sueño le despeje los problemas,

pero nunca los aleja

Porque siempre vuelven cuando despiertas

El camino hacia la felicidad tiene más curvas que rectas

No encuentro las variables

de tu fórmula secreta

Siempre ofrezco a mis preguntas

respuestas incorrectas

Soluciones demasiado simples

para incógnitas bochornosamente complejas

Quizá siendo el mismo de ayer

hoy no me aproxime

a donde mañana pretendo estar

Sin duda llegó la hora de quitarse la máscara,

también el disfraz

Y permitirme el capricho

de poner punto final

a un poema que en el fondo

quiere ser lanzado al mar.

Y empujado por las olas,

llegar a tu playa solo una vez más

“No importa cuándo, ni dónde ni cómo lo leas. Mis palabras siempre tendrán el sentido que tu quieras darle”

DAVIS PÉREZ

Mis zapatos sin tus pies

Por muchos pares de zapatos

Que guardes bajo la cama

Tus pies seguirán recordándote

Que por mi camino puedes ir descalza

Entiendo las caídas, las heridas y las piedras

Que han dejado en tus pies cicatrices de guerra

Pero amiga, lo nuestro no es una contienda

Sal de tu trinchera y plantemos la bandera

Vale más una de tus miradas que todas las peleas

Resulta difícil quitarse la coraza

Cuando vives con el miedo

Y es que la amenaza,

Se convierte en peligro

Cuando se acercan hombres sedientos

Que solo buscan beber de la fuente

Que irradia la silueta de tu cuerpo

Tus pies desean reposo

Pero esos zapatos nuevos

Que te han engatusado

Te quedan prietos

Hoy solo he venido a escribirte

Que estás en lo incorrecto

De ti no busco nada

Sólo dar música a tu concierto

Cuando el silencio que lleves por dentro

Sea más intenso que el recuerdo

De tus pies junto a los míos

Porque andar por mi camino

No es andar por un trayecto de espinos

Porque mis zapatos sin tus pies

Dejan un hueco vacío

Hay personas que son como libros

Hay personas que son como libros

Con portadas esbeltas

Y contenidos vacíos

Hombres de tapa dura

Con fuerza desmedida

La cultivan en gimnasios

Tal vez, su única acometida

Mujeres que prometen historias

Con principio, pero sin final

Luego te dicen que te marches

Ya no eres su príncipe ideal

Hay personas que son como libros

Si las lees entre líneas descubres un mundo

Que de forma inexplicable

Antes permanecía oculto

Pasar página y olvidar

Para no recaer en el quirófano de los lectores

Que por leer libros en blanco

Perdieron en la vista los demás colores

Y por libros en blanco, entiendo

Aquellos que nunca fueron escritos

Los mismos que esperan abiertos

Por si se acerca un inocente bolígrafo

Libros en blanco, hijos de la ira

Que encuentran en la mentira

El fundamento de su vida

Libros en blanco, ejemplares ausentes

Que convierten en rumores las historias de la gente

Tristes desgraciados, que no viven del presente

Se escudan en la falacia

Pero les lleva hacia la muerte

Porque vivir engañando, es morir lentamente

Hay personas que son como libros

Y otras que lo son de verdad

La diferencia estriba

En que los segundos saben amar

DAVIS PÉREZ

La chica de la primera fila

A veces miro al firmamento

Y me pregunto con melancolía

Qué habrá sido de la chica

De aquella primera fila

A veces la recuerdo suya

A veces la recuerdo mía

Sus caricias me daban hambre

Y ella estaba que me la comía

Ginebra en su aliento

Inexperiencia en mis manos

Y una lluviosa noche

Que invitaba a mojarnos

‘Qué fue lo que la atrajo hasta mí’

Sigue siendo una pregunta sin respuesta

Que vaga torpe por mi mundo

Y me trae loco de pies a cabeza

Quien no conoce la máquina del tiempo

es porque no te ha tenido delante

Cuántas veces en tan pocos segundos

vagué por tu piel errante

DAVIS PÉREZ

No quiero ser

No quiero ser un granito

En tu castillo de arena

Ni un verso descosido

En este malherido poema

Llegar sin que te lo esperes

Como algo que no planeas

Conquistar ese planeta

Y alzar con fuerza mi bandera

Las cartas sobre la mesa

Sin trampa ni cartón

Este es el juego, amiga mía,

Que te propongo de corazón

No quiero ser moneda de cambio

Ni un segundo efímero en tu reloj de pulsera

Solo la lluvia que humedece tu piel

Y te encrespa la melena

Y como no me voy a enamorar

Y como no te voy a querer

Si me ofreces tu mano en las caídas

Y me sostienes en cada traspié

Te dije que no podría

Recostarme sobre la almohada

Sin antes mandarte un beso

Al final del telegrama

No quiero ser la semilla

Que espera ser sembrada

Soy más de cultivar sueños

Y recolectar noches largas

A tu lado, contigo

Y tú al mío, unidos

Soñar despierto

Soñar despierto es decir a tus pesadillas que no las necesitas, que se pueden ir a dormir tranquilas porque esta noche no las piensas llamar. Soñar despierto es cavar en la tierra del olvido un hoyo para enterrar las opiniones de quienes te intentan destruir. Soñar despierto es poner límites a tus límites y establecerse como meta, llegar a la luna. Aunque sepas que nunca vas a llegar. Incluso a pesar de que ni siquiera consigas traspasar la atmósfera de tus sueños. Sin embargo, al menos habrás despegado los pies del suelo.

Soñar despierto es escucharte sin que digas nada, verte hasta en la sopa aunque coma de tenedor, gritarle al sol que hay más astros en este sistema solar y que no giro alrededor de él, porque eres tú quien me da calor.

“Soñar despierto es gritarle al sol que hay más astros en este sistema solar y que no giro alrededor de él, porque eres tú quien me da calor”

Y tú me dirás, ¿y si me caigo? Pues te levantas, chaval. Te levantas. Porque soñar despierto es volar, pero también chocar de frente con muros de hormigón. Lo importante es que cuando la misma muralla se interponga en tu camino, recuerdes su tamaño, el material del que está compuesto y sobre todo, dónde queda.

Los problemas no se atraviesan, a no ser que seas un fantasma que además de traspasar paredes, traspases las vicisitudes de la vida sin abrir la puerta primero.

Soñar despierto es pecar de fantasioso. Convertir lo imposible en improbable y lo posible en realidad. Sueña, porque es lo único que puedes hacer en esta sociedad capitalista sin que te cueste un céntimo. Sueña, despierto o dormido. Pero sueña. Sueña y cuenta tantas ovejas como tu mente te permita visualizar. Sueña, porque si no lo haces, estarás condenado a la muerte. Quizás hoy no. A lo mejor mañana tampoco. Tal vez, ni siquiera sea la causa de tu defunción corporal, pero sí la de tu fallecimiento neuronal.

“Aplícate el cuento, porque el cuento se acaba”

Aplícate el cuento, porque el cuento se acaba. Y los personajes de esta historia se desvanecen como un pastel en manos de un hambriento. Sueña, sueña despierto. Y con los ojos abiertos. Y con la certeza de que algún día, eso que tanto quisiste vendrá a ti.

Las caídas…

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El murmullo del viento

Me ha recordado tu nombre

Al pasar entre las ramas

De ese achacoso roble

Que descansen en el banco

Las falsas ilusiones

Magnifican las historias

En cada uno de sus rincones

Y miro al infinito

Y busco entre las flores

En un jardín con enanitos

Los pedazos de otros amores

Ya no están, sino enterrados

Bajo la tierra bien sumergidos

El pasado los retiene

En el fondo del olvido

Las caídas trastocan el alma

Golpean el pecho, vapulean la espalda

A veces lo tienes todo, a veces no tienes nada

Pero siempre incorporas nuevas enseñanzas

Falsas esperanzas, amores ‘simulacros’

Alarmas imprevistas, extintores desgastados

Hombre bohemio, especie en extinción

Poco demandado en un mercado sin pasión

Sociedad adicta al sexo, también al rock and roll

Se apremia a los rudos, se castiga sin redención

-Blog Oficial de David Pérez-